|
  |
Fuente: INVERTIA
|
Aprende Más. Inversiones
Entendiendo los warrants
La volatilidad es el caldo de cultivo propicio para los warrants. En tiempos de fuertes bandazos del mercado, este producto financiero ofrece la posibilidad de sacar partido de las subidas y de las bajadas de acciones de renta variable, índices bursátiles y divisas.
Los warrants dan a su propietario el derecho de comprar o vender un número determinado de títulos sobre un activo
-que bien puede ser una acción de renta variable, un índice bursátil o una divisa y al que se denomina subyacente-,
a un precio y en una fecha determinados.
El inversor no asume la obligación de ejercitar ese derecho a comprar (warrant call)
o vender (warrant put) y, en cambio, puede jugar con el margen de beneficio que dejan las subidas y las bajadas del valor. Sólo
tendrá que pagar una prima por el warrant que, en contrapartida, le permitirá obtener un beneficio mucho mayor en el caso de que su apuesta de futuro se cumpla.
Imaginemos que un inversor adquiere un warrant sobre una acción que cotiza a 18
dólares y de la que espera que alcance los 20 dólares en seis meses. Si al cabo de ese tiempo, la acción cotiza a 22
dólares, podrá adquirirla con haber pagado la prima de ejercicio (puede ser de 0,20
dólares). Así, al ejercitar el warrant, el inversor recibe la diferencia entre el
precio del subyacente en ese momento ?22 dólares- y el nivel prefijado
(stike price) o precio al que se establece el derecho de comprar o vender (en este caso 20
dólares).
Los warrants siguen la misma mecánica de las opciones sobre acciones, aunque, a diferencia de las opciones, actúan de igual manera que un título de renta variable. Así, se compran y se venden como las acciones, lo que garantiza la liquidez para el inversor y para el emisor del warrant.
En cambio, las opciones no se negocian en la bolsa sino en el mercado de derivados y funcionan como contratos entre dos partes, lo que exige un colateral o garantía. Este colateral evita riesgos de impago entre los intermediarios, lo que ofrece mayor seguridad al inversor, aunque al mismo tiempo, resta liquidez y flexibilidad al producto.
Para el vendedor de una opción, el único ingreso es la prima que recibe, lo que supone una ganancia limitada, mientras que afronta la posibilidad de sufrir pérdidas ilimitadas, de ahí la obligación del colateral.
El warrant por tanto implica mayores dosis de riesgo pero da también al inversor la seguridad de que su pérdida será limitada y se reducirá a la prima que pagó por tener derecho a comprar o vender el subyacente. Las ganancias por el contrario son ilimitadas si el inversor es lo bastante hábil como para ajustar su apuesta de futuro a la evolución del mercado. Para ello, siempre podrá ejecutar el warrant antes de su vencimiento ya que negocian en un mercado
secundario.
Qué hay que conocer de un warrant
Al adquirir un warrant, el inversor conoce el precio al que podrá comprar o vender el activo subyacente, es decir, el precio de ejercicio o strike. Sabrá también la cantidad de activo a la que le da derecho cada warrant y la fecha de vencimiento, que marcará el día, si se trata de un warrant en versión europea, o el período de tiempo, si es un warrant estadounidense, en que va a poder ejecutar su derecho de compra o venta de ese valor.
Los precios del warrant
La prima o precio del warrant variará en función del precio del subyacente,
de la volatilidad del mercado, del precio al que se fije el derecho para ejercitarlo, del plazo de vencimiento, del entorno de tipos de interés y de la política de dividendos del valor subyacente al warrant.
Una subida del precio de mercado del subyacente hará que los warrant call valgan más, ya que hay más posibilidades de que las expectativas de alza de la cotización se cumplan. Por el contrario, ante una subida del subyacente, el warrant put, que da derecho a vender, valdrá menos.
Plazos de ejecución
El plazo de vencimiento es también un factor a tener en cuenta. A mayor plazo, es mayor también la prima que habrá que pagar por el warrant ya que el inversor contará con más tiempo para acertar en sus hipótesis sobre la evolución del subyacente.
Cuanto mayor sea la volatilidad del mercado, mayor será también el precio del warrant, tanto si dan derecho a comprar como a vender. Habrá mayor posibilidades de que el subyacente evolucione en un sentido favorable a las expectativas del inversor.
Advertencias
Las pérdidas para el inversor se reducen a la prima que pagó por el warrant, en el caso de que llegue el momento del vencimiento del valor y el subyacente no esté en el nivel esperado. Si compró un warrant a 2
dólares, con la esperanza de adquirir un subyacente a 20 dólares, y al vencimiento está a 16
dólares, no merecerá la pena ejercitarlo ya que, además de la prima de 2
dólares, deberá cubrirse la diferencia de 4 dólares hasta alcanzar el precio del subyacente.
Las pérdidas por tanto son limitadas, mientras que el margen de las ganancias es ilimitado siempre que se sepa jugar con el apalancamiento que caracteriza al warrant. Sin embargo, las entidades emisoras advierten del riesgo inherente a este valor y recomiendan destinar a estos valores un porcentaje moderado del patrimonio, el que estaría dispuesto a perder si van mal los mercados.
Para que no sea demasiado tarde para reaccionar, es aconsejable que el inversor fije unos límites máximos de pérdida y que no compre sin más el warrant más barato. Puede que esto sea síntoma de que el valor apenas se mueve y pierda con ello todo su valor.
Los warrant sí son recomendables para cubrir las pérdidas del resto de la cartera de renta variable en un mercado bajista. De este modo, con warrants put, que dan derecho a vender un valor, se puede sacar partido de los descensos de la bolsa y compensar con ello las minusvalías de los títulos de renta variable.