| Por Jorge Bravo
INVERTIA EE.UU.
El 2002 fue otro año difícil para las bolsas y la economía estadounidense. Las empresas, por su parte, siguieron recortando gastos y empleados en su lucha para aumentar los beneficios. Los escándalos de Wall Street infectaron a la confianza del inversor y tumbaron las bolsas, que en toda probabilidad cerrarán con pérdidas significativas por tercer año consecutivo.
A nivel económico, el país se encuentra aún sin una tendencia definitiva. Como tantas veces a sucedido en 2002, cuando sale un dato positivo, sale otro negativo. El 17 de diciembre, cuando se escribió esta nota, no fue excepción. La producción industrial subió en noviembre, y la confianza del consumidor también. Sin embargo, las tiendas minoristas indicaban que las ventas no eran lo que esperaban, sino que han sido bastante menos de lo esperado.
A final de año, la situación política internacional siguió pesando sobre los mercados, con Irak, Corea del Norte y en diciembre, Venezuela. Una serie de atentados terroristas en Asia y Africa tampoco sirvió para calmar a los mercados.
La economía en totalidad, no lograba salir del hoyo. El recorte de las tasas de 50 puntos en noviembre fue prueba de que necesitaba un poco de impulso. Alan Greenspan reconoció que aun existían "sectores débiles" y el banco central quiso evitar cualquier posibilidad de una recaída económica. La Reserva Federal quien mostró considerable resistencia a otro recorte de tasas, se dio por vencida tras meses de no echar más leña al fuego.
Iguales se dieron por vencidos dos de los consejeros económicos del presidente George W. Bush. La dimisión del Secretario del Tesoro, Paul O?Neill, y luego la renuncia del Jefe de Asesores de la Casa Blanca, Lawrence Lindsey, fueron señal clara de la Casa Blanca que las cosas no podían seguir por el mismo rumbo.
Los mercados en octubre tocaron sus mínimos más de cinco años. ¿Quién lo iba a pensar, tras tantas pérdidas los dos anteriores? Ya cuando los inversores sentían la soga al cuello, los mercados despegaron con un rally poderoso; el Dow logró marcar ocho semanas consecutivas al alza.
Si los datos económicos no inspiraban confianza, tampoco inspiraban las empresas a confiarse de los resultados corporativos. El escándalo de la auditora Andersen, la quiebra de WorldCom, el fraude de Adelphia Communications, las manipulaciones financieras en Tyco, el fracaso y la renuncia del jefe de la SEC, las numerosas quiebras ?telecom?, y los conflictos de interés en las firmas más prestigiosas de Wall Street fueron más de lo que muchos inversionistas pudieron soportar.
A finales de año, las bolsas buscaban un piso sólido, la economía un camino definido al repunte, y los policías de Wall Street una solución al fraude empresarial, los conflictos de interés de los analistas y casas de inversión, y la frustración del inversor con un sistema que ha mostrado ser susceptible a la corrupción y la manipulación contable.
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